jueves, 17 de enero de 2013

Reasons why physicians do not have discussions about poor prognosis, why it matters, and what can be improved

JOURNAL CLINICAL ONCOLOGY (2012)


Reasons why physicians do not have discussions about poor prognosis, why it matters, and what can be improved

Mack JW, Smith TJ.
En una época como la que vivimos, con una enorme facilidad para el acceso a la información tanto por parte de los profesionales como de los médicos, parecería sensato creer que la transparencia y honestidad absoluta en la transmisión de toda la información acerca de su proceso al paciente debiera de ser la norma.

Foto David Muñoz Carmona©. Si usas la foto anota la referencia
Sin embargo, y con mayor incidencia en el campo de la oncología, los médicos continúan siendo reacios a discutir con el paciente acerca de su situación con total franqueza. Varias son las razones que llevan a los oncólogos a evitar discutir con sus pacientes sobre el mal pronóstico de su enfermedad, aunque los autores de este interesante estudio las han agrupado en 5 grandes categorías. Además de exponer con crudeza estas situaciones, los autores se encargan de proporcionar argumentos que rebaten, una por una y aportando evidencia de estudios publicados, estas barreras que muchos oncólogos establecen en la comunicación directa con sus pacientes:

1. "Riesgo de depresión de los pacientes": los autores sostienen lo contrario, que dar a los pacientes una información honesta, veraz y completa puede permitir, a ellos y a sus familiares, sobrellevar mejor la enfermedad.

2. "La verdad mata la esperanza: de acuerdo a este análisis, la esperanza puede ser mantenida por los pacientes, incluso después de ser conscientes de las escasas o nulas posibilidades de curación, ya que la esperanza era un concepto inherente a la condición humana con independencia del conocimiento que el paciente tuviera de su enfermedad.

3. "Los cuidados paliativos reducen la supervivencia": los autores revisan varios estudios que demuestran que la supervivencia es igual o mejor cuando se administran cuidados paliativos.

4. "Existen reparos y barreras culturales para mantener estas conversaciones": los autores consideran que, si bien es cierto que los pacientes de diferentes orígenes étnicos y culturales a menudo tienen diferentes preferencias para obtener información, este hecho no debe bastar al médico para decidir obviar información acerca de un pronóstico infausto. Más aún, el oncólogo debe de informarse acerca de las peculiaridades culturales de sus pacientes y elegir la mejor forma de abordar, de manera clara y concreta, un tema como este.

5. "El pronóstico real de la enfermedad es difícil de predecir": si bien esto es cierto hasta cierto punto no debe ser utilizado como una excusa. Explicar y detallar un pronóstico razonable o el rango de posibles resultados puede ayudar a los pacientes a afrontar el futuro inmediato de su evolución.

La conclusión final de los autores tras esta revisión es que para los oncólogos que participan directamente en la atención al paciente con cáncer, la formación en habilidades de comunicación encaminadas a la transmisión honesta, clara y veraz de las malas noticias al paciente y sus familiares debiera ser obligatoria desde el primer momento de su aprendizaje en Oncología. Evitar hablar de malas noticias tiene consecuencias graves. Según los autores, los pacientes pierden tiempo de disfrutar con sus familias y tienen más riesgo de pasar más tiempo en el hospital, además de que hablar acerca de un pronostico malo a corto o muy corto plazo puede ayudar a iniciar precozmente medidas de soporte que, aunque no aumenten la supervivencia total,, si pueden mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes e incluso reducir los costes de la atención.

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